Preparando el equipaje
Una pregunta que con frecuencia me hacen familiares y amigos antes de venir de visita es "¿qué ropa me llevo?". No hay una respuesta clara, el tiempo en los Países Bajos es por lo general bastante impredecible, pero hay algunas combinaciones de ropa que suelen funcionar. En este artículo, una guía para preparar tu equipaje, sea cual sea la estación del año.
¿Conoces el dicho "no existe el mal tiempo, sólo la ropa inadecuada"? Yo estoy de acuerdo sólo parcialmente: cuando las temperaturas son muy extremas no queda otra que ir tan forrado de ropa que casi ni te puedes mover o, por el contrario, morir derretido por el calor. Pero sí es cierto que en condiciones moderadas, como es el caso de los Países Bajos, el llevar la ropa adecuada hace la diferencia entre disfrutar al máximo de tu viaje… o no tanto.
No hay nada más molesto que estar de viaje y sufrir las inclemencias del tiempo porque no tienes la vestimenta apropiada, ¿verdad? Resta mucho a la experiencia y es frustrante. Pero tampoco queremos llevar en nuestro equipaje tantas prendas de "por si acaso" que luego tengamos que ir cargando con maletas pesadas por aeropuertos, estaciones de trenes y hoteles sin ascensor (como es el caso de muchos en Ámsterdam -quedas advertido-), son un lastre y una incomodidad. ¿Qué hacemos entonces? ¿Cuál es la solución ideal de compromiso?
Mi estrategia es seguir un sistema multicapa, que ofrece flexibilidad a la hora de adaptarse a condiciones climáticas cambiantes. Veamos pues qué recomiendo concretamente para cada estación del año.
PRIMAVERA
Mi ropa básica de primavera consiste en jersey de algodón o blusa (según el día), pantalón largo fino y calzado cerrado tipo mocasines o botines bajos. Imprescindibles: camiseta decente debajo del jersey (por si hace buen tiempo y encarta quedarse en manga corta) y abrigo (sí, abrigo... cuando hace fresco una chaqueta suele no ser suficiente). En primavera y verano es cuando el tiempo es más impredecible, incluso dentro de un mismo día el cambio de temperatura puede llegar a ser muy grande, así que no te debes fiar.
VERANO
En los días más calurosos de verano utilizo ropa fina de lino o algodón, de manga corta o tirantes y, como calzado, unas sandalias. También suelo llevar en el bolso un abanico, aunque los neerlandeses cuando lo ven se me quedan mirando con cara rara. Pero no todos los días son calurosos, con frecuencia llevo camisas de manga larga con camiseta de manga corta debajo, y siempre es conveniente incluir en el equipaje alguna chaqueta y pantalón largo, e incluso calzado cerrado. Insisto, no te confíes. En más de una ocasión he tenido que prestar ropa de abrigo a amigos o familiares que han venido de visita en esta fecha.
Anécdota curiosa: una vez que estaba yo en una sala de espera abanicándome, se me acercó un señor y me comentó que con ese abanico parecía española. ¡Ja, ja, se sonrojó y se hartó de reír cuando le dije que, efectivamente, lo soy! No se me había ocurrido que el abanico pudiera ser algo típico español, me parece un artilugio tan útil que pensaba que era de uso extendido.
OTOÑO
Mi ropa de otoño es básicamente la misma que la de primavera, pero sustituyendo el jersey de algodón por alguno de lana y con el añadido de alguna camiseta interior y pañuelo o bufanda fina, e incluso orejeras en los días de viento. El uso de abrigo en estas fechas no es negociable.
INVIERNO
El invierno es la única estación en que el tiempo sí es predecible: hará frío. Frío leve o frío polar dependerá de cada día y de a lo que estés acostumbrado, pero hazte a la idea de que el tiempo será frío en cualquier caso. Por tanto, un outfit adecuado consiste en jersey de lana o de cashmere preferentemente, camisetas interiores varias (yo uso una de tirantes y encima otra de manga larga, ambas de lana), pantalón de tejido grueso, gorro, bufanda, abrigo y botas.
Cuando la temperatura baja de 2 ó 3°C, considero que el frío empieza a ser intenso (a lo mejor te parecerá una ridiculez si has estado en Yakutsk, pero todo es relativo). Es entonces cuando saco del cajón el resto de mis recursos:
Mallas térmicas debajo del pantalón, o leotardos de lana si llevo falda.
Si sé que voy a pasar mucho tiempo inmóvil en el exterior, cambio el pantalón normal por uno específico de senderismo, que utilizo encima de las mallas. Conserva muy bien el calor y, además, es impermeable y cortavientos.
Midlayer o, cuanto menos, chaleco debajo del abrigo.
Guantes.
Como habrás podido observar, soy gran aficionada a la ropa de lana. No siempre fue así, el recuerdo que tengo de cuando era pequeña es que la lana me producía unos picores horribles y, además, encogía aunque se lavara a mano. Pero la industria de los tejidos ha evolucionado inmensamente y a día de hoy existen prendas de lana agradables al tacto e incluso lavables a máquina, y por unos precios razonables. Los principales beneficios de las prendas de lana son que calientan mucho más que las de algodón u otros tejidos, aún siendo más ligeras, y que son muy transpirables, por lo que la sudoración se reduce mucho. Si no tienes alergia a la lana, esta ropa es altamente recomendable para los viajes en temporada fría, ya que se puede repetir el uso varios días sin que huela a humanidad y abulta poco para lo mucho que calienta, por lo que ahorrarás espacio y peso en la maleta. Recomiendo particularmente lana de merino o, para los días más fríos, cashmere, que es aún más calentito.
Un par de consejos si vas a hacer turismo en invierno:
Para evitar salir en todas las fotos que te hagas con la misma apariencia, puedes optar por traer un conjunto extra de gorro y bufanda en lugar de un jersey de más. Ten en cuenta que en cuanto te pongas el abrigo, las botas y los accesorios de invierno, eso va a ser lo único que se vea en las fotos, independientemente de la ropa que lleves debajo.
Incluye en tu equipaje un botecito de loción hidratante: entre el frío en la calle y la sequedad de la calefacción en el interior, agradecerás tener algo con que calmar la piel.
Ten en cuenta también que todo depende de lo que vayas a hacer. No es lo mismo pasar el día entre museos, tiendas y cafeterías, que pasarlo mayoritariamente en el exterior. No es lo mismo estar de caminata o persiguiendo a tus niños en el parque, que estar parado en la calle buscando el ángulo perfecto para esas fotos para el recuerdo. El nivel de actividad física influye mucho en la propia temperatura corporal, independientemente del tiempo que haga en ese momento. No sería la primera vez que estando a 0°C voy a jugar al golf y no sólo no paso frío sino que me tengo que quitar el chaquetón. La ventaja de vestirse con multicapa es que permite adaptarse fácilmente a cada situación.
Respecto al calzado, imprescindible traer algo impermeable, independientemente de la época del año. Si tienes zapatos de cuero, no olvides encerarlos adecuadamente antes de venir de viaje. Si prefieres usar zapatillas deportivas o calzado de otros tejidos puedes rociarlos con algún spray impermeabilizante; no es lo más ideal pero a lo mejor te ayuda a salir del paso durante unos días, siempre y cuando no llueva demasiado. En condiciones de nieve y hielo deslizante, asegúrate de tener unos zapatos con una buena suela de goma que evite resbalones peligrosos.
Por último, queda la cuestión de si incluir o no el paraguas en el equipaje. Si bien es cierto que puede ser útil en algunas ocasiones, te advierto que, por lo general, un chubasquero con capucha suele resultar más cómodo que el paraguas, sobre todo si hace viento fuerte o si necesitas tener las manos libres para ir consultando el mapa, haciendo fotos, asegurándote de que los más pequeños no se extravíen o comiéndote unos poffertjes de algún puesto de la calle. Así que decide en función de tus preferencias personales.
Espero que este artículo te ayude a elegir estratégicamente tu equipaje para que no tengas ningún contratiempo y puedas disfrutar a tope de tu viaje, "weer of geen weer" (haga el tiempo que haga).
Para terminar, te dejo los enlaces a un par de artículos relacionados con el clima que te pueden interesar:
¡Que pases un buen día! Fijne dag verder!
"Viviendo entre molinos" es un blog sobre turismo y vida en los Países Bajos que abarca temas como consejos y guías de viaje, costumbres neerlandesas, curiosidades, etc. Está escrito por Elisa Sánchez Correa, una española que lleva desde 2014 viviendo en Holanda y es gran apasionada de descubrir nuevos lugares y culturas.